Fotografia de Manu Pérez Mitru

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Descripción

En la primera ola del coronavirus, mayo del 2020, tuve la oportunidad de acompañar a la Unidad Militar de Emergencias (UME) en la desinfección de una residencia de ancianos en Viladecavalls, donde se había producido un brote con varias defunciones. Me sorprendió el minucioso protocolo de desinfección y contención que seguían los militares, ridículamente mejor equipados que el personal que trabajaba allí, con apenas mascarillas quirúrgicas y batas como única defensa contra el virus. Supongo que es lo que ocurre cuando te empeñas en abordar algo tan complejo como la salud pública, como si de una guerra se tratara.