Fotografia de Sergi Rugrand

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Descripción

Hundido entre los cerros del norte de la ciudad de Lima, se encuentra el asentamiento humano de Valle del Sol. Como en todos los cerros que conforman el margen de la capital peruana, Valle del Sol es lo que se conoce como ‘invasión’ que, en la lógica de los cerros limeños, al final le pertenece a quien vive allí. Llego allí cuando me cita Gina, mi contacto principal, vecina del Valle y una de las organizadoras de la olla común para paliar el hambre en el barrio durante la pandemia. A las 3 de la tarde se forma una cola de 40 mujeres con sus recipientes para llevarse una ración de la olla común. El recipiente metálico de cien litros aguarda humeante en la puerta de la casa de Gina, el lugar elegido ese día para cocinar y repartir las raciones de caldo de pollo. Los guisos son habituales en las ollas comunes, ya que hervidos en abundante agua los alimentos se estiran. Estas ollas comunes se han autoorganizado por todos los cerros de Lima como una forma de apoyo mutuo durante la pandemia, para que ninguna persona o familia se quede atrás.